Xavier Oquendo Troncoso, poeta, profesor y editor, fue el entrevistado de la semana ayer jueves, 6 de julio, en Cafés con letras. Recientemete ha publicado los poemarios Manual para el que espera y El cántaro con sed.

Manual para el que espera, el más reciente poemario de Xavier Oquendo Troncoso, trata de entender “desde la filosofía poética esta situación entre inútil y desesperanzada de la espera”. Xavier se considera un ser esperador. De hecho, cuenta este poeta ambateño que hace muchos años escribió un relato que se llamaba El esperador. Es la historia de un niño que se pasaba la vida esperando a la gente. “Desde allí me interesó la idea de la espera, porque cuando uno está esperando, le afloran muchos tipos de pensamientos”.

De hecho, la naturaleza es un largo camino de esperas. “El concepto del árbol es muy interesante en este sentido”, matiza Oquendo. El árbol es un asunto de espera: la espera del árbol mismo, la “espera de la persona que espera el fruto del árbol o su sombra”.

Xavier Oquendo es poeta, probablemente, desde siempre, desde que tiene conciencia. “La poesía me salvó a mí. La poesía hizo el milagro en mí. En otras personas el milagro lo hace el amor, la religión, la comida”. Explica que de niño era silencioso y en la poesía encontró una especie de reducto para hacerse notar, para decir lo que había ocultado” en el silencio de su infancia. En realidad, apostilla: “Lo mejor de mi vida lo he hecho en poesía; no quiero decir escribiéndola, sino viviéndola, como poeta. Todo en mi vida conduce al fenómeno poético”.

“Tengo miedo a la repetición”, confiesa.  “Uno nunca deja acabado nada. Uno tiene que luchar para no escribir aquello que es una deuda del libro anterior o del momento histórico anterior de uno mismo”. Oquendo agrega: “Un poema mío está encaminándose en el momento en que no se parece al libro anterior”.

Subraya el poeta ambateño que la infancia influye no solo en la poesía, influye en todo. “Todos los recuerdos son de la infancia. La infancia es el 80% de uno”, sentencia.

La ironía es otro elemento esencial de la poesía de Xavier Oquendo. “La ironía es un recurso maravilloso tanto en la vida, como en la poesía. Yo no concibo un creador que no se sostenga en el humor”. Aduce que cuando conoció a Juan Gelman, pensaba que era el hombre más triste de la tierra y enfatiza: “El más triste de la tierra”. Sin embargo, aclara: “Gelman se burló mucho de mí porque me ponía muy nervioso cuando organizaba el encuentro Poesía en Paralelo Cero”.

“Uno tiene que estar siempre insatisfecho para seguir creando”.

Escucha la entrevista aquí:
https://mx.ivoox.com/es/player_ej_19688046_4_1.html?c1=ff6600

 

Anuncios